Cada 15 de agosto su día es festejado en el nordeste Argentino con procesiones, ofrendas, rezos, velas rojas y blancas, y por supuesto, mucho pasodoble y chamamé.
San La Muerte propicia la vida, ayuda a los perseguidos injustamente, cobija a los enfermos y, llegado el caso, proporciona una buena muerte.
Cuando murió, Dios lo recibió y le dijo: a tí, que fuiste tan justo en la Tierra, te encomiendo el cuidado de la vida y la muerte de tus semejantes.
Lo tomó de la mano y lo llevó hasta un lugar cubierto de muchísimas velas encendidas de distintas alturas, y le dijo que las más pequeñas, eran de los hombres que estaban por morir. Y que él tenía que ir a buscar esas almas.
Gonzalo Nannis devoto de San La Muerte en su segunda visita a Corrientes.






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